miércoles, 7 de enero de 2015

Lo que me pareció "El teorema Katherine" por John Green.

  Sinopsis:

Katherine V pensaba que los chicos eran asquerosos.

Katherine X solamente quería ser amigos.

Katherine XVIII lo dejó en un e-mail.

K-19 rompió su corazón.

Cuando tiene que ver con relaciones, el tipo de Colin Singleton son las chicas llamadas Katherine. Y en cuanto a chicas llamadas Katherines, Colin siempre es dejado. Diecinueve veces, para ser exactos.

En un viaje de carretera, este anágramo-feliz, niño prodigio tiene diez miel dólares en el bolsillo y un amante de Judge Judy con sobrepeso por amigo manejando como co-piloto, pero no Katherines. Colin está en una misión de probar el Teorema Subyacente de Previsibilidad de Katherine, el cual él espera que pueda predecir el futuro de cualquier relación, para vengar a los dejados, y conseguirle la chica. Amor, amistad y un Austro-Húngaro muerto archiduque se suman a conclusiones sorprendentes y cambia-corazones en esta ingeniosa novela cómica sobre reinventarse a sí mismo.


No-tan-Micro-reseña:

Seré honesta, cuando comencé a leer este libro pensé que iba a ser la cosa más aburrida que pude haber encontrado, como me pasa con la mayoría. Debo mencionar que es el tercer libro de John que leo y pues, al igual que los anteriores, ha logrado dejarme algo, por lo que no me arrepiento de haber invertido mi tiempo en él.

Primeramente nos muestra a un Colin destrozado, devastado a causa de la ruptura con, presten atención, la décimo novena chica llamada Katherine con la cual salía. Impresionante, ¿no?

Seguidamente conocemos a su mejor y único amigo, un chico llamado Hassan, quien tras desempeñar un papel cargado de humor, se toma la tarea de sacar a su amigo de la depresión en la que está sumido.

Es en este momento en el que se da inicio el viaje físico de los personajes en la historia, y en mi opinión, también el emocional.

Colin, quien fue un niño prodigio, sueña con lograr ser aclamado como un genio, pues ingenuamente piensa que detrás de ello está la razón por la cual Katherine XIX lo dejó.

Colin cree que si logra convertirse en un genio, ella lo querrá de nuevo; pero no es así. Katherine se sentía harta de su inseguridad, opinaba que él sería feliz con un robot constantemente diciéndole "Te quiero".

Algo con respecto a lo dicho anteriormente que me molestaba de Colin, es que él contaba con ese típico comportamiento trágico (que termina con la persona siendo desagradecida, egoísta y centrándose sólo en si misma y sus problemas) que tienen las personas inseguras, y es que incluso vemos cómo, más adelante, Hassan lo llama "gilipollas egocéntrico", y le dice que ha pasado toda su vida temiendo que lo dejen de lado, sin saber que sólo lograba convertirse en alguien desagradable.

Tuve cierta sensación de flashback en un momento dado, pues el deseo de Colin de importar, de lograr ser alguien en el mundo, en la historia, me recordó al temor más profundo de Augustus Waters (Bajo la misma estrella): El olvido.

Sin embargo, al conocer a Lindsey, una chica del pueblo al que llega con Hassan, empieza a ser más evidente el cambio que se entreteje en el viaje emocional de Colin.

Lindsey es un factor importante en el desarrollo emocional de Colin, pues sin ella no hubiese podido terminar "El teorema Katherine"; lo cual es en cierto sentido una metáfora, ya que al terminar el teorema, es cuando deja atrás sus relaciones pasadas. Las supera.

Además de ayudarlo con el teorema, Lindsey le enseña a Colin lo que opino es lo más importante en esta historia, y es que nada importa tanto, como la importancia que tú le das.

Llega un punto en que Colin logra entender, cuando por fin se da cuenta de que más allá de ser un genio, más allá de obtener fama y aclamación, todos importamos, muchos más que otros, pero todos más que nadie.

No hay razón o motivo para enfrascarse en lograr hacer algo para ser recordados, pues hagamos lo que hagamos:

«El futuro lo borrará todo. No hay fama ni genialidad que te permita trascender el olvido. El futuro infinito hace imposible que estas cosas importen.»

Gracias a John por otra lección tan importante.




NRCA.
 

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